miércoles, 5 de febrero de 2020

El Buda Chileno



Cargar con el pasado.

Luego de un duro día de entrenamiento en el bosque a unos 10 kilómetros del templo volvían a casa el discípulo y su maestro cuando de pronto en la orilla de un riachuelo aparece una mujer pidiendo ayuda.
-Por favor, podrían ayudarme a pasar. - Dijo la mujer con tono fatigado.
A lo que el maestro sin titubear tomó a la mujer en sus brazos y la dejó en la otra orilla.
Luego de unos kilómetros de caminar el discípulo no podía quitarse la imagen de su maestro con la mujer en brazos pues para los monjes budistas shaolin está prohibido tener contacto con una mujer y entonces le pregunta al maestro:
-Maestro ¿Porqué ayudaste a esa mujer en el riachuelo?
A lo que el maestro responde.
-Hijo mío, tuvieron que pasar millones de años para este planeta fuese capaz de engendrar vida, darnos los volcanes, el mar y la lluvia y para que tú nacieras tan tremendamente entero de aweonao sapo ctm? Sigue caminando tonto qlio no preguntes más weás.

 ----Fin.

Encontrar la Felicidad

Cierta persona ha dedicado toda su vida a recorrer el mundo en busca de un sabio que sepa y comparta el secreto de la verdadera felicidad.
Un día mientras recorría el Cairo en su búsqueda se encuentra con un hombre quien le dice que en medio del desierto había un Oasis con un Palacio en su centro en donde se encontraba el maestro de maestros que podría ayudarlo con su interrogante.
El hombre sin pensarlo dos veces consigue 3 camellos y se interna en el desierto en búsqueda del maestro.
Luego de 2 días de agotador recorrido el hombre llega al Oasis con el Palacio que le habían mencionado al entrar al pasillo principal del palacio se observaban muchos animales, telas, adornos y pinturas coloridas y al final del mismo en el centro se veían muchas personas agolpadas alrededor de quien era de suponer se trataba del sabio de sabios.
Una vez conseguido un espacio de tiempo para hacerle la pregunta al sabio nuestro protagonista procede:
-¿Maestro: como puedo encontrar la verdadera Felicidad?
A lo que el maestro responde acercándose sereno a unos sendos cántaros de aceite:
-Hijo mío, coged esta cuchara con este aceite... sal a mirar el Oasis y las dependencias del Palacio y luego vuelve.
El explorador toma la cuchara con cuidado de no derramar el aceite y vuelve donde el maestro y este dice:
-Bien hijo dime ahora que has vuelto que has visto?  A lo que este responde:
-En realidad no he visto mucho, pero acá está el aceite, no perdí ni una gota.

A lo que el maestro responde:
-Hijo mío, recorriste miles de kilómetros para llegar aquí, pasaste muchas dificultades y pericias para encontrarme y no eres capaz si quiera de recorrer una cagá de palacio sin dar vuelta esa cagá de aceite  que te pasé y andai llorando mah encima?. ¿Tu crees que alguien tan aweonao como tú va encontrar la felicidad? Lo siento amigo siga participando y suerte en lo suyo y  no olvide que un sabio nunca es mentiroso.


La mejor Defensa

Un alumno llega donde el maestro con la siguiente Duda:
-Maestro como puedo hacer frente a los que me molestan diariamente.
A lo que el maestro dice:
Hijo mío recuerda que cuando alguien te hace un regalo y tú no lo aceptas el regalo sigue siendo de la persona que no pudo regalártelo así de igual forma cuando alguien te webee podrías perfectamente hacer oídos sordos, pero quedarías de terrible weón, pero sería mentira también.
Ahora camina de acá Chipamopgli.







sábado, 4 de enero de 2020


Suena el despertador, pero tu ya estás despierto.
La ducha está fría y lo asumes como de costumbre ya que no has comprado el gas porque hay que esperar fin de mes, así vienes hace algún tiempo... llegando a penas.
5 grados que congelan hasta los pensamientos.
Sensación térmica 0 grados.
No hay ropa comoda limpia por lo que tienes que usar esas prendas de emergencia y asumir la incomodidad de caminar con una picazón continua en tu cuello y cintura debido a las hilachas que va dejando el tiempo sobre la ropa con el uso.
Dejas la casa, pero has olvidado revisar la estufa asi que vuelves para chequear, siempre te pasa eso en invierno.
El microbús se asoma en el horizonte de la avenida, sus ventanas empañadas por el sudor de sus pasajeros vislumbra un viaje caluroso y afixiante, te sacas la bufanda y la chaqueta para hacerlo mas llevadero, sólo esperas que el taco no asfixie tu ansiedad.
Cuentas las monedas de tu bolsillo derecho y te das cuenta que te faltan 100 pesos para el pasaje, y la otra opción es un billete de 10 lukas que ningún chofer del país te va cambiar a menos que lo solicites formalmente con una reverencia estilo chupada de pico... piensas en decirle al chofer que te permita quedar al debe con esos $100 o dejarlo contra la espada y la pared ofreciendo a cambio el billete de 10 mil... lo piensas de nuevo... decides caminar y cambiar en un negocio para evitar el bochorno... ahora el problema es qué comprar.

Para aprovechar la situación pides mas pan del que necesitas, aprovechas de cubrir el desayuno y alguna merienda total $3500 pesos, 3500 putos pesos y aún siquiera has cogido el transporte público...al fondo asoma el siguiente microbus... al menos viene con un par de asientos disponibles...los más incomodos son los últimos que ocupan los pasajeros: los que están sobre las ruedas traseras, esos asientos son capaces de mermar los riñones con el tiempo y los asientos traseros... esos donde tus rodillas quedan sobre el asiento delantero y en donde con el paso del tiempo se van durmiendo las extremidades, elegí finalmente el muele riñones.

El viaje es lento, suenan bocinas a veces cerca a veces lejos, el aliento de los pasajeros se va convirtiendo en un mosaico empañando las ventanas, un olor de aliento fúnebre pasa a través de tus vellos nasales activando el nauseabundo recuerdo de tu abuelo cuando te preguntaba que le pedirías al viejito pascuero, el tiempo corre lento cuando se está sufriendo o al menos incómodo, los relojes parecen detenerse justo cuando uno quiere que pase el tiempo.

No hay más espacio en el carruaje mas el chofer sigue insistiendo, en que se corran más al fondo para dar espacio a más pasajeros, es justo para los que quieren subir e injusto para los que ya no dan mas de apretados, así como el sistema en donde la relatividad de las demandas dependen del estrato en que te encuentres pues nadie quiere dar el espacio cuando está arriba y todos quieren el espacio cuando están abajo.

Finalmente llegas a destino, somnoliento, cansado del cansancio de viajar siempre en las mismas condiciones, te sobrepones, avanzas, vale la pena a veces y otros días vale nada.

Llegas al trabajo 20 imnutos atrasado, te sientes observado como por una entidad invisible y potencialmente castigadora, es el horario, el maldito horario establecido para todas las cosas... no es tu culpa, pero ahí está...el látigo de la puntualidad... silencioso y profundo como una aguja en la sien.

Las noticias de día lunes siempre son trágicas, siempre te enteras del resumen catastrofico del fin de semana al rededor del mundo, hoy: incendios gigantescos en españa y estados unidos y un volcan en Mexico son el punto fuerte de la opinión pública.

El café se acabó hace 2 días y nadie está motivado en comprar alguno.
Los baños están ocupados la mayor parte del tiempo.